
Jorge Mariano 30/08/2011
Nace a través de un improvisado y rápido movimiento, que proviene de la imperiosa fuerza del soplo del aire. A comparación de los humanos la burbuja crece lo que necesita crecer en tan solo unos segundos, y no cambiará de tamaño ni de forma hasta su muerte.
Tras haber nacido, la burbuja flota a través del viento y recorre el camino que éste le indica.
En su interior existe aquella fuerza del aire que alguna vez le dio vida, mezclada con la sustancia espumosa que le da consistencia a su forma.
Ya habiendo recorrido hasta lo más alto que su forma le permite, la burbuja explota y todo aquello que alguna vez la creó, se vuelve una parte más de todo aquello que nos rodea.
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